Duelo por la muerte de los padres

Duelo por la muerte de los padres

Al morir los padres, se pierde la conexión que se tiene con ellos, esa que se teje a través del vínculo, las experiencias compartidas durante el trayecto de vida en el cual se han acompañado, es decir aquellas que se quedan en la memoria emocional de manera clara y que son un referente para seguir viviendo.

En algunos casos es vivir la experiencia de cuidar de ellos cuando enferman y estar pendientes hasta la muerte, como parte del amor y la gratitud que se tienen hacia ellos y que deja unas huellas profundas en la familia o cuidadores.

Se escuchan frases como: Le vi apagarse lentamente y con mucho sufrimiento. Salió de casa al hospital y no pude despedirme. Jamás pensé que me hiciera tanta falta. Ser huérfano es muy doloroso, se siente mucha soledad.  

Realmente entender la muerte no es cosa fácil. Asumir la ausencia tampoco. Y, ante la muerte del padre o de la madre, en el resto de la familia se generan muchos cambios. Hay familias que se unen más como una manera de honrar la memoria, mientras que otras se separan y se alejan.

Tramitar el duelo por la muerte de los padres, en ocasiones es la oportunidad para darse cuenta de la importancia que tiene el cuidado a los otros y del tiempo que se les dedica, como gesto fundamental para asumir lo que José Carlos Bermejo denomina: un buen duelo.

¿Cómo tener un buen duelo?

Teniendo en cuenta lo anterior, un buen duelo requiere hacer algunas tareas, entre las que se encuentran:

  • La expresión de emociones y sentimientos de dolor, enfado, rabia, tristeza, culpa entre otros.
  • Generar espacios para hablar del ser querido fallecido. Contar anécdotas. Mantener en su memoria los gratos recuerdos.
  • Cuidar la salud física, el buen descanso y mantener una adecuada alimentación.
  • En lo posible, no consumir alcohol u otras drogas.
  • Hacerse responsables de las pertenencias del ser querido de manera respetuosa, teniendo especial cuidado de que participen los demás integrantes de la familia.
  • Realizar rituales de despedida a través de cartas, dibujos, siembras de plantas o árboles.
  • Aceptar la muerte y honrar la memoria, siendo cada día mejores seres humanos.
  • Hacer ejercicio físico de manera moderada.
  • Buscar apoyo profesional, con el fin de prevenir crisis y cuidar de la salud mental y emocional.

Fanny Bernal Orozco
Psicóloga, experta en duelo del Centro de Duelo 

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